En los últimos años, el comportamiento de las tasas de interés en México ha sido uno de los principales focos del análisis macroeconómico, reflejando la […]
En los últimos años, el comportamiento de las tasas de interés en México ha sido uno de los principales focos del análisis macroeconómico, reflejando la evolución de la inflación, la actividad económica y las condiciones financieras globales.
Tras un ciclo de alzas muy pronunciadas que llevó la tasa de referencia del Banco de México (Banxico) a niveles que superaron el 11%, el proceso ha cambiado de dirección y se ha iniciado una fase sostenida de reducción que ha colocado la tasa alrededor del 7% hacia finales de 2025 y principios de 2026, marcando el nivel más bajo desde 2022 en respuesta a la desaceleración económica y las condiciones de inflación controlada dentro del rango objetivo del banco central.
Las subidas de tasas que caracterizaron la política monetaria mexicana hasta 2023 y parte de 2024 estuvieron motivadas principalmente por presiones inflacionarias internas y externas.
La inflación que alcanzó niveles cercanos a 8–9% en 2022 y 2023 obligó a Banxico a ejercer una política restrictiva con aumentos consecutivos para frenar el alza generalizada de precios y anclar expectativas inflacionarias.
La respuesta fue una escalada de tasas en un entorno donde muchos bancos centrales también ajustaban al alza su política monetaria para combatir presiones inflacionarias globales producto de cuellos de botella en las cadenas de suministro y choques de energía y alimentos postpandemia.
El inicio del ciclo de bajas comenzó una vez que la inflación general y la inflación subyacente mostraron señales de moderación y se mantuvieron dentro de o cerca del objetivo establecido por Banxico. Además, la economía mexicana mostró datos de crecimiento débil, con proyecciones de crecimiento moderado que requirieron un estímulo por medio de la reducción de costos de financiamiento.
De esta manera Banxico decidió recortar su tasa de política monetaria de manera progresiva, pasando por niveles como 8,5% y 8%, hasta alcanzar el entorno de 7% a finales de 2025 en una serie continua de recortes.
Por otra parte, en Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) ha jugado un papel influyente en el panorama global de tasas.
Para inicios de 2026, la Fed decidió mantener su tasa de interés de referencia sin cambios en el rango de 3.5% a 3.75%, tras una serie de recortes en 2025 que bajaron la tasa desde niveles más altos.
La postura actual del banco central estadounidense ha sido de pausar los recortes y evaluar los datos económicos entrantes, en un contexto de inflación aún algo por encima del objetivo del 2% y un mercado laboral que, aunque se ha desacelerado, demuestra resiliencia.
Los motivos que impulsaron las alzas de tasas tanto en México como en Estados Unidos tienen cosas en común, por ejemplo:
• Presiones inflacionarias elevadas
• Expectativas de inflación desancladas
• Y un entorno global de precios que sube constantemente
En el caso de México, además, la necesidad de mantener la estabilidad del peso y evitar que la inflación importada se trasladara a los precios internos fue un factor clave. Por otro lado, los motivos que condujeron a las bajas incluyen el retorno de la inflación hacia objetivos o rangos aceptables, señales de menor dinamismo económico, y la percepción de que las tasas restrictivas ya no eran necesarias para contener el avance de precios, abriendo espacio para apoyar la actividad económica.
Mirando hacia 2026, la postura de la Fed es de cautela y prevención, pues si bien la mayoría de los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto no han señalado cambios inmediatos en las tasas tras la reunión de enero:
• El mercado espera que puedan darse uno o pocos recortes adicionales más adelante en el año, siempre que la inflación siga moderándose y que el crecimiento del empleo y otros indicadores económicos lo permitan.
• La posible llegada de un nuevo presidente de la Fed tras el mandato de Jerome Powell también introduce un elemento de incertidumbre en la política monetaria estadounidense.
En México, las proyecciones de tasas para 2026 indican que es probable que Banxico continúe con un ciclo de reducciones moderadas, con estimaciones de que la tasa de política podría descender a alrededor del 6% hacia fines de 2026, dependiendo de cómo evolucione tanto la inflación, el crecimiento económico y las condiciones externas. Con la expectativa basada en encuestas de mercado y análisis de instituciones financieras, que señalan que un entorno de inflación bien anclada y signos de menor actividad económica justifican más ajustes a la baja.
Los motivos que podrían llevar a una nueva elevación de tasas incluyen un repunte inesperado de la inflación por choques externos (como un alza súbita en los precios de energía o alimentos), una depreciación severa del peso que presione precios internos, o un ajuste en la política monetaria global que haga que tasas más altas sean necesarias para mantener la estabilidad de precios.
Por el contrario, factores que podrían empujar las tasas hacia abajo incluyen una mayor desaceleración económica, inflación persistentemente baja o por debajo de las metas, y una mayor comodidad económica que sugiera la necesidad de estímulo para evitar una contracción.
Finalmente, los sectores de inversión más sensibles a los movimientos de tasas son aquellos vinculados a instrumentos de renta fija, créditos y deuda, como los bonos gubernamentales y privados, certificados de depósito, y otros instrumentos de renta fija ven sus precios y rendimientos moverse de forma inversa a las tasas de interés, lo cual impacta en el rendimiento de portafolios conservadores. Asimismo, sectores como el mercado inmobiliario y créditos al consumo experimentan variaciones en la demanda dependiendo de si las tasas suben o bajan, dado que los costos de financiamiento para hipotecas y préstamos personales influyen en la actividad económica general.
El ciclo reciente de tasas en México y Estados Unidos refleja un entorno macroeconómico que ha pasado de combatir altas tasas de inflación a manejar una transición hacia condiciones más favorables para el crecimiento, con la política monetaria ajustándose cuidadosamente a la evolución de precios y la actividad económica.
Las perspectivas para 2026 sugieren que las tasas en México continuarán moderándose gradualmente si las condiciones lo permiten, mientras que la Fed mantiene una postura prudente, evaluando continuamente los datos económicos para decidir su próxima jugada. La evolución reciente de las tasas nos recuerda la importancia de mantenernos informados y atentos al contexto económico, entendiendo que los ciclos monetarios son parte natural del funcionamiento de los mercados.
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